Sueño de la tierra
Los hijos del cielo despiertan
Estiran sus patas con destreza
Con todo su oro crepuscular
Por todo el horizonte transitorio
El viento destroza la arena plateada
Los pelos de la hierba se erizan
Las hojas cantan desesperadas
Su verde y antiguo repertorio
La mañana arroja sus luces líquidas
Hasta los profundos rincones mudos
Del valle no sorprendido en absoluto
Por el despertar esférico obligatorio
Las raíces se vuelven funiculares
El agua placentaria endulza el barro
La piedra estática se mueve histórica
El olor del tiempo es aleatorio
Así fue la mañana de los sueños
Así llegaron las luces heliocéntricas
Y el viento iluminado y metálico
Con su viejo diseño migratorio
Así no se despertó nadie
En el sueño todo permaneció
Indiferente a los cantos eólicos
Que perfumaban todo el territorio.
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